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LA OTRA FRANJA


Por José Manuel García Montés, periodista- docente universitario
  
Escuchando una entrevista donde el tema de fondo era cómo lograr una mayor difusión de las ideas de los candidatos políticos que están alejados del gran ruido –los que con suerte saldrían por un segundo o menos en la franja “convencional”-, me puse a pensar en qué pasaría si hubiera un espacio de similares características –algo diario, feroz y corrosivo-, pero dirigido a crear conciencia sobre el maltrato animal y sus manifestaciones.   

 Parto asumiendo que lo que viene puede ser un real ejercicio de ocio, pero tengo una gran atenuante: todos los diagnósticos están hechos y necesitamos avanzar en una dirección diferente. Hay enormes cantidades de animales en las calles, la autoridad no termina por asumir su responsabilidad en el tema –sólo medidas de parche-, las necesidades son gigantescas y los recursos casi siempre provienen del bolsillopersonal. Ese es el “panorama”. Como no cambia, exhibirlo puede rendir frutos: quizás mayor conciencia entre los que se sientan estimulados en esa línea y, claramente, el posicionamiento público de un tema que no goza de visibilidad constante porque “no vende” y los involucrados “no votan”. Comienzo entonces: ¿qué pasaría si las enormes toneladas de porquería mediática de farandulandia dieran paso a un mínimo espacio paramostrar el maltrato animal y sus consecuencias? Mostrarlo de verdad, no sólo por buscar rating, las rarezas de un caso o los grandes rescates  que hace la TV. Mostrar las historias de quienes con ideas nuevas, mucha voluntad y esfuerzo, realizan cosas para que la vida de los animales sea mejor. Tengo certeza de que algo podría ir modificándose, pero también muy claro que los medios tienen que vender y que jamás darán el paso guiados por el altruismo.

El veterinario Carlos Pavletic, responsable del Depto de Zoonosis del Ministerio de Salud desde hace años mantiene una campaña de terror en contra de los quiltros.

Como sea, la franja animalista que aún no se ha hecho –porque faltan, ¡adivine!, recursos y mayor intención “desde arriba”, desde el sistema de los medios de comunicación para mostrar el país real- tendría coordenadas claras y distintas. Por ejemplo, emplazar a las autoridades que por años han manejado el control animal con políticas trasnochadas. Escuchar, por ejemplo, a Carlos Pavletic, para ver si es capaz de defender sus ideas más allá de la comodidad de su escritorio. Tratar de comprender cuál es el plan maestro que, siempre desde arriba y con ausencia de realidad, se impulsa para lograr -¿éste será el propósito?- un bicentenario limpio. Comprender y dejar claro a quién le rinde cuentas y porqué sigue y sigue… En la misma línea, sería interesante que políticos como el alcalde de Ñuñoa –que ahora quiere que su hija siga la tradición y no tiene empacho en tapizar esa comuna y Providencia en pos de “la causa”- explique su idea de los caniles. Si el tema es sólo la adopción, ése es un asunto que los grupos animalistas ya tenían resuelto. Pero como los animales -muchos de ellos esterilizados y sanos- ocupaban el espacio público entonces había que llevárselos. Acá existe asunto delicado y yo al menos seguiré insistiendo en que a alguien le debe convenir que eso suceda. De otra forma no se explica a quién le puede parecer lógico llevarse 30, 40 ó más perros si, físicamente, terminarán hacinados y nada asegura que puedan ser reubicados. Más de alguno, como ya pasó, morirá en la espera. La jornada del domingo 29 será una buena instancia para contrastar en qué está el alcalde y su plan. Y quiero ser claro en algo: “funar” no va a ayudar mucho; al contrario, será mala propaganda para los animalistas. Más me interesa qué pasará con los perros que ese día no encuentren familia.

Otro asunto interesante para una “franja” sería el siguiente: crear conciencia acerca de las múltiples formas de maltrato. No sólo es abandonar, sino también mantener en condiciones de hacinamiento, sin alimento ni agua, sin vacunas ni salud mental. Maltratar, asimismo, es sinónimo de comercio sin sujeción a las leyes, el caso típico de los cachorros vendidos en cajas, por montones, en fechas clave: para el día del Niño o para Navidad, por citar dos casos claros. Pocos, casi nadie a nivel de los medios, muestran o siguen estos temas, los cuales sólo salen a la luz cuando algo causa una gran conmoción –por ejemplo, con el tema de la Protectora-, pero después se impone la inercia y nada más pasa. Constancia para denunciar y sancionar y también para exhibir a los que maltratan es lo que se necesita. Que el tipo que se atreve a vender un cachorro en la calle sepa que lo están grabando, que lo van a denunciar, que lo van a encarar. Al cabo, que su acción sea motivo de repudio. Y que también lo sepan en la casa de donde sueltan todo el día al perro que tanto quieren para que simplemente vague.

 ¿Un párrafo para los políticos? Es hora que vayan haciendo su trabajo y es bueno que dejen de aparecer sólo para las elecciones y las fotos. Si viene uno y me dice que la idea es prohibir el acto de alimentar a los animales abandonados y que no se les puede dar agua, entonces dudo de su inteligencia y cómo la emplea. A lo que apunto es lo siguiente: si al cabo ésas son las grandes conclusiones en su labor legislativa, entonces no sé para qué sirven. Ellos son juez y parte de su propio quehacer. Lo tiene claro saben y a la mayoría debería caérseles la cara de vergüenza no saber qué hacer con los recursos excepto pretender seguir, siempre, hasta el fin de los tiempos. Habiendo entonces tanto “de más” en torno a los animales, tantas muestras de que no se atiende lo urgente y se opera desde la conveniencia, apuntar a la creación de espacios para instalar el debate en torno al maltrato y sus formas es un desafío que tiene plazos que están más que cumplidos.

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Categorías:Editorial
  1. Maria Jose
    marzo 19, 2010 en 21:22

    Debería caérseles la cara de pura vergüenza, que no tienen, claro está, para hacer propuestas como la de no alimentar a los animales callejeros. Soy profesora. Por convicción propia y por profesión inculco en mis alumnos los valores de respeto y cuidado del medio ambiente y los seres vivos, el “no” a cualquier tipo de maltrato. Esto es lo que la ley obliga a hacer al profesorado hoy en España.Y esto es lo que se enseña en las escuelas.
    ¿Cómo pueden pedirnos que abandonemos a su suerte a un animal que ya ha sido abandonado previamente? ¿Cómo puede otra ley contraria a la anterior prohibir la ayuda a los animales sin dueño? ¿Qué diremos a nuestros alumnos mañana, que hay excepciones en cuanto al maltrato animal? ¿Qué clase de dirigentes políticos son esos que tiene la Línea de la Concepción? ¿Saben lo que es tener una mascota en casa? ¿Por qué no subvencionan con nuestro dinero público a protectoras de animales? ¿Por qué no se crean asociaciones de recogida y búsqueda de familias adoptivas para estos pobres animales?

  2. noviembre 22, 2009 en 21:22

    SABEN QUE LO QUE MAS ME ESTRAÑA, ES QUE PARA UN TEMA COMO ESTE, SI PUEDEN HABER RECURSOS, PERO NO LES PARECE IMPORTANTE, MUY TRISTE POR QUE SI NO SON CAPACES DE RESOLVER ESTAS PROBLEMATICAS CON ANIMALES QUE SE PUEDE ESPERAR LAS DE UN PAIS DE TANTOS MILLONES DE HABITANTES, DEMAS QUE PENSARAN QUE NO PUEDE GASTAR NI PLATA NI TIEMPO,QUE ESPERANZAS QUIEN LOS VA A DIRIGIR, Y LA FORMA MAS RAPIDA Y FACIL ES HACER MASACRES CON LOS POBRES QUE NO PUEDEN DEFENDERSE,Y SE ACABO EL PROBLEMA.

    COLOMBIA.

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