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MALAS DECISIONES


Por José Manuel García Montes, periodista

Un dato siempre es revelador. El otro día, leyendo sobre las preferencias futbolísticas de los diputados, hubo algo que me llamó la atención. Apenas dos no tenían interés en ese deporte. A ellos, la “pelotita” no les provocaba mayores cosquilleos ni los seducía. Pero el fondo del asunto es otro. A uno, José Pérez, lo que realmente le interesaba era… el rodeo. Ese era “su” deporte, y lo confesaba entusiasmado.

En rigor, no me parece que haya que cuestionar a Pérez por sus preferencias “deportivas”, ésa sería una larga pelea, estéril quizás, entre quienes defienden los derechos de los animales y quienes piensan que en la “fiesta huasa” los contendores están mano a mano. Pero el tema cambia cuando esa persona, a quien le gusta el rodeo, tiene un cargo público y debe estudiar o votar sobre materias que, en algún sentido, siento que no va a ponderar de manera ecuánime. Pensemos en lo siguiente, en los argumentos que se esgrimen para decir que en el rodeo existe equivalencia entre las partes.

Lo realmente importante es la lógica de todo este asunto, de creer que porque los animales tienen tal condición el hombre puede seguir haciendo lo que quiere, a su antojo. Cuando, como en este caso, un parlamentario –al que le gusta el rodeo- participa de una comisión para estudiar las características que podría tener una Ley de Protección, entonces las cosas se están haciendo mal. ¿Qué podría elaborar en favor de los animales alguien a quien le parece bien que un caballo –azuzado por los espuelines- y un novillo –al cual también van a picanear si rehúsa moverse- se batan a duelo por “gentileza” del huaso de turno que sólo piensa en las atajadas y los puntos buenos que puede conseguir? Si alguien está de acuerdo en que eso está bien, ¿con qué cara podría pensar después en una salida “alternativa” al tema de los perros abandonados y maltratados, que sea distinta de los retiros masivos que disfrazan eutanasias a voluntad? Como se deduce, para los animales –perros, gatos, caballos, vacunos, corderos, los que están en los circos, usted elige- el camino sigue teniendo una cuesta muy empinada.

Y el hombre, genéricamente hablando, no hace que las cosas sean mejores. A propósito de la segunda vuelta presidencial, del compromiso del Comando de Frei en torno a eliminar las indicaciones eutanásicas de una eventual Ley de Protección, si la intención era de verdad todo debió haber sido hecho antes, mucho antes. Hoy, con el candidato derrotado ¿en qué queda ese interés?, ¿es algo de lo cual alguien, una autoridad en concreto, se hace cargo o sólo era una promesa más? Mis aprensiones no terminan allí, menos todavía cuando en el “otro lado” no hay nada que indique que el tema tiene alguna importancia o es, siquiera, visibilizado. No soy ingenuo: a nivel político, prácticamente nadie hará algo a menos que existan posibilidades concretas de más votos u órdenes de partido. Y más abajo, ¿qué pasa? Simple. Cuando gente como Claudio Parraguez –funcionario de la Municipalidad de Talcahuano- tiene vía libre para exterminar animales y luego queda libre tras pagar 280 mil pesos, siento que hay autoridades de “mayor peso” a la cuales el respeto por la vida les da lo mismo.

Y así podría seguir enumerando gente que antes tenía tal o cual cargo, que hoy son alcaldes o acaban de ganar una diputación, y de quienes me permito dudar cuando se trata de ver qué están dispuestos a hacer para enfrentar de una manera inteligente y seria el abandono animal. ¿Serán capaces de algo que no sea estimular el acarreo, el acopio y la eliminación de estos pobres seres?

Al cabo, la conclusión siempre es la misma. Cuesta encontrar el sentido exacto de las cosas cuando en un país se hace un concurso para elegir al perro del bicentenario, eso por un lado, mientras simultáneamente se evalúa el empleo de miles de millones de pesos en sacarlos de las calles y, eventualmente, matarlos. Quizás la primera pueda ser una buena idea, pero en otro contexto, en el marco de una sociedad que respete y le dé un lugar a seres que no eligieron estar vagando.

La segunda “propuesta”, con un piso mínimo de 6 mil millones de pesos, no es admisible. ¿Por qué matar –algo que ni se evalúa en presencia de crímenes horrendos y delitos contra menores- va a ser la “solución” para hacer frente al abandono animal? Parece que a algunos no les conviene, no es negocio, invertir en educar y en promover la adopción y la esterilización como medidas reales.

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Categorías:Artículos de opinón
  1. Francisco RG.
    enero 22, 2010 en 21:22

    Te quiero felicitar por esta columna José, es de las pocas opiniones pro-animalistas ajustadas a la realidad y con un buen razonamiento, de las muchas que he leído. El tema de la política y “las decisiones” que deben tomar quienes nos gobiernan, se ajusta lamentablemente a lo que tu afirmas y muchos conocemos, ¿ Cuántos votos gano si apruebo o no una ley?. Aunque también debemos ser críticos quiénes defendemos los derechos animales. ¿Cuántos de nosotros estamos inscritos? Considerando que la gran fuente de apoyo animalista se encuentra en los jovenes. ¿Cuántos de nosotros estamos informados sobre el funcionamiento de los servicios públicos y de cómo detener las injusticias? ¿ Sabemos cómo hacer una denuncia ? ¿ Nos hemos preparado para debatir y defender con argumentos sólidos nuestras posturas ?. Estas son solo algunas preguntas que nos debemos hacer. La preparación y la educación nos dan más y mejores herramientas para lograr definitivamente cambios en la sociedad, por lo mismo lo que más necesitan los animales son profesionales que tengamos las herramientas y los recursos para ayudarlos. Les puedo asegurar que los políticos le tienen TEMOR a las personas informadas, preparadas y organizadas porque saben que es más fácil “darse vuelta” a una persona que no tiene la educación adecuada. Así que el llamado es claro, estudiar, estudiar y estudiar y participar en las decisiones, organizarse, crear redes no solo entre organizaciones animalistas sino con otro tipo de organizaciones. Y para quiénes se quejan de que para hacer cosas se necesita plata, les puedo sugerir postular a fondos públicos, hay servicios del Estado que entregan recursos varias veces al año y que están relacionados con el medio ambiente y los animales. Debemos dejar se vistos como los “loquitos de los animales”, cuando, quienes nos gobiernan vean que estamos inscritos, preparados y con un apoyo y un trabajo detrás seremos mucho más escuchados. Para terminar quiero hacer un llamado a debatir con comentarios serios, basta de escribir tonteras, lo que de verdad sirve son las opiniones fundadas y respetuosas considerando que no todos pensamos de la misma manera (religión, ideología, etc.) pero nos une algo supremo, los derechos de los animales…

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