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PARECE QUE SOY UN AVATAR


Entre crítica y reflexión

PARECE QUE SOY UN AVATAR

 

Por Alejandra Cassino M.

Con palomitas de maíz dulces en una mano y en la otra un vaso de Coca Cola, me dispuse a ver el estreno del año: Avatar. Esperaba que James Cameron, el director del filme, me sorprendiera y cautivara, como lo hizo en Titanic, donde pese a saber el final de la historia, era imposible abandonar a Rose y Jack. Además impuso dos escenas en la enciclopedia cinéfila: la de la proa cuando los personajes parecen volar y Di Caprio sentencia “Soy rey del mundo”; y, claro la del la marca de la mano sobre el vidrio empavonado como muestra de un encuentro cargado de pasión y lujuria.

Lamentablemente, a los 30 minutos de ver Avatar, supe el final y, lo que es peor, la trama completa. Es que la película de Cameron es demasiado predecible, incluso el que el protagonista se vuelva algo así como el gran Toqui de Pandora. Sorprende claro el uso de la tecnología que justifica, finalmente, los casi 300 millones de dólares que involucró la producción.

Al terminar de ver el filme de Cameron me acordé de la película “Danza con Lobos”, donde un soldado descubría la necesidad de conservar el equilibrio de la naturaleza, mientras los aborígenes poco podían hacer por evitar la masacre de los búfalos en las praderas de Estados Unidos. En esa pieza cinematográfica el mensaje era claro: al acabar con una especie, el búfalo, arruinaba el equilibrio de otra, los aborígenes. De ese modo el hombre blanco los debilitaba, volviéndolos permeables ante el avance inevitable de lo que la cultura occidental considera progreso.

En Avatar, Cameron cambia los búfalos por los bosques de Pandora. Los terrícolas (alienígenas en el filme) hacen de todo por extraer un metal valiosísimo. Grace, la científica que interpreta Sigourney Weaver, será clave en el cambio de los acontecimientos y en recobrar los equilibrios. Amor, aventuras, miles de disparos y explosiones, parajes exóticos, tecnología y el mensaje de fondo: hay que cuidar el planeta y toda acción tiene su consecuencia.

La verdad atribuí mi falta de asombro ante la película, a la edad. Pero no estoy tan vieja, para ser justos; y, siempre me han gustado las películas de acción y ciencia ficción, donde la relación balas-hombre. Entonces entendí algo que puede parecer de perogrullo para quienes nos hemos atrevido a establecer un vínculo distinto con nuestro entorno y aún más aún si eres latinoamericano y pensé “no será que soy un Avatar”.

La idea puede ser descabellada, sobre todo si consideramos que mi piel no es azul y que no mido más de dos metros. Claro, tampoco tengo una trenza que se conecta con los terminales nerviosos de los animales y de algunas plantas y no duermo en una hamaca colgada en un árbol sagrado. Sin embargo, al igual que todos los que estamos comprometidos en una causa, sabemos de la fragilidad de los equilibrios y que toda acción tiene sus consecuencias.

Resuelto el por qué no me satisfizo la película, me pregunté por qué ha sido un éxito de taquilla si es todo tan obvio. Es un tema cultural. De eso no hay duda y por primera vez se le agradece a los grandes estudios cinematográficos que se sintonicen con el mensaje de salvar al planeta.

El cine estadounidense no es tan sólo una maquina de entretenimiento, sino también una poderosa herramienta de información, propaganda y política. En este caso, Avatar aparece cuando la discusión sobre el calentamiento global aún no concluye y varias generaciones se han dedicado a devastar todo lo que encuentran a su paso.

Bosques, ríos, selvas, mares y glaciares han ido desapareciendo y con ellos los ecosistemas que habitaban. El consumo desmedido de todo artículo fabricable y el de carne sin prever sus consecuencias, sin mostrar el mínimo respeto por la vida, es quizás lo que provoca que la película de Cameron reciba el reconocimiento de las nuevas generaciones.

Sinceramente espero que Avatar se vuelva una moda. Quizás no esté todo perdido.

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Categorías:Artículos de opinón
  1. Gis
    febrero 11, 2010 en 21:22

    Leí una crítica del Vaticano sobre Avatar. Copiaré y pegaré:

    “El Vaticano ha criticado la cinta protagonizada por Sam Worthington y Sigourney Weaver por tratarse de “una superficial parábola antiimperialista y antimilitarista que no tiene verdaderas emociones, emociones humanas”, según ha publicado su diario oficioso, L’Osservatore Romano.

    La publicación lamenta que el “impacto visual” de Pandora y las criaturas creadas por el cineasta no venga acompañado de una historia innovadora sino “blanda” y convencional.

    Tan sólo una semana después de su estreno en Italia, Avatar ha recibido además comentarios poco favorables de Radio Vaticano, otro medio de comunicación más de la Santa Sede.

    En la emisora fueron más allá y acusaron a la cinta de Cameron de no ser más que “un guiño hacia las pseudo-doctrinas que han hecho de la ecología la religión del milenio”. Además, aseguraron que, la que ya es la segunda película más taquillera de todos los tiempos, no pasará a la posteridad en la historia del cine.”

    Soy pagana, amo la tierra y sus criaturas. Por eso, ésta película “predecible” como dice Alejandra, me caló profundamente en el alma. Nunca antes había visto de una historia esa conexión tan absoluta con la tierra (Pandora) y su energía…. nunca había visto en una historia que cada ser viviente es importante, que nadie es inferior a otro. Nunca había visto en una historia ese respeto sagrado por la vida… esa sensación me dejó triste, porque nunca había visto lo distintos que somos de esas criaturas azules.
    Me encoleriza la opinión del Vaticano… ahora abogan por el imperialismo destructor? abogan por la guerra? abogan por el saqueo militarista cueste lo que cueste? Ellos son la voz de su dios, prefiero los míos y la diosa de estos seres salidos de la mente de Cameron.

  2. Ines
    febrero 9, 2010 en 21:22

    Yo tambien vi esa Pelicula, la verdad odio peliculas de ciencia ficción, me sente muy disgustada a verla porke no tenia ni la mas minima intencion de ponerle atencion, pero fue imposible despegar mi vista de la pantalla… Me sorprendia la habilidad del hombre para encargarse de destruir todo lo que esta a su paso para conceguir sus objetivos, no importaba cuantos años de tecnologia e historia tubiera en sus venas, a pesar de todo la historia se volvia a repetir, claro, ya no en la tierra, Pero me recordo mucho a la epoca de las conquistas españolas, llegando a una tierra virgen, llena de cultura y riqueza… Inocentes indigenas que tubieron que sufrir la debastacion de su tierra por un pedaso de metal… No importaba cuantos siglos hubiera pasado de eso en la pelicula, no importaba todas las enseñanzas, al final solo importaba apoderarse del pedaso de metal “valioso”… Yo quede con un gusto amargo despues de ver la pelicula, me doy cuenta de que a pesar de mi “positivismo” el hombre inevitablemente destruye todo lo ke toca… Habian millones de hombres atacando a Pandora, y solo uno fue capaz de luchar por salvar akellas tierras, akella gente… claro es una pelicula, Gano!! .. pero en la vida real todos sabemos que debemos estar juntos para poder cambiar aunque sea un poco el mundo en el ahora.. Aun tengo esperanza de que nos volvamos un mundo de defensores… y no de destructores…
    Un saludo 🙂

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